Aceptar para avanzar

“La práctica de la paz y la reconciliación es una de las acciones humanas más esenciales y artísticas”. Thich Nhat Hanh

De acuerdo a la Real Academia Española, la palabra reconciliación es “Volver a las amistades, o atraer y acordar los ánimos desunidos”, una definición que no puede expresar la necesidad de esta palabra en nuestro país. En Colombia los términos perdón, verdad, justicia, reparación y precisamente la reconciliación se han vuelto palabras del día a día, pues un país que está buscando soluciones en camino de la paz debe aprender los significados de mente y entenderlos de corazón. Pues es que tal y como menciona Thich Nhat Hanh, reconciliarse es todo un arte.

En Colombia se vio la necesidad de crear una cultura política del perdón y la reconciliación, tanto que estas fueron las temáticas del ‘Desayuno por la Paz’ que se realizó en el marco de la Semana de Amor por la parroquia de la catedral La Inmaculada Concepción de Armenia. La reconciliación se ha vuelto entonces una idea que se da solo entre víctima y victimario.

Sin embargo de acuerdo al Director de la Policía Nacional de Colombia el General Jorge Hernando Nieto Rojas “El victimario debe pedirse perdón primero a sí mismo, para que una vez logre su tranquilidad individual exprese arrepentimiento hacia sus víctimas”. Es decir, no podremos reconciliarnos con los demás sin antes reconciliarnos con nosotros mismos. Este será un proceso y debemos bajar la cabeza, dejar el orgullo y reconocer en qué nos hemos equivocado. Porque en Colombia no solo hay una guerra de armas, en nuestro país, las guerras muchas veces se dan con palabras, ya sean hacia los demás y en otras ocasiones hacia nosotros mismos.

Es por esto, que es indispensable realizar un viaje interno y pensar qué cosas hemos hecho para crear nuestras propias guerras, de qué nos arrepentimos, qué situaciones han causado problemáticas que pudimos haber evitado. Porque si utilizamos la memoria reconstruimos y construimos sociedad, podemos aprender y repasar lo que hicimos para no volver a cometer los mismos errores. Infidelidad, juzgar a las personas sin conocerlas, herirlas, no ser honestos y desaprovechar oportunidades son algunos de los errores y arrepentimientos de algunos colombianos.

“Sin memoria no puede construirse una sociedad. Y para que haya perdón es necesaria la verdad, la justicia y la reparación. El perdón es un don absoluto. No podemos seguir alimentando el error de la memoria. Las nuevas generaciones deberían cambiar el relato. La memoria se debe confrontar con la verdad”. Debemos recordar qué hemos hecho y si ha sido algo malo, buscar la solución para el problema, desde nuestra experiencia. Está en nuestras manos aprender y enseñar sobre la importancia de la reconciliación, si no estamos en paz con nosotros mismos no podremos estar tranquilos con los demás.

Desde el campo y desde la ciudad es necesario el perdón y la reconciliación, tal y como se menciona en la crónica de Juan Miguel Álvarez “Es ayudarles a entender a las personas que vienen aquí — explica— que la paz, primero, es con uno mismo, con la familia de uno, con mi casa, con mi esposa. Luego, es con los demás”. Es complicado y se requiere un esfuerzo muy grande dejar el pasado atrás, pero solo de esta manera podremos buscar un futuro mejor, para nosotros, para los que vienen y honrar a los que ya no están.

Y reconciliación no implica que estemos bien con un grupo determinado de personas, desde la perspectiva colombiana la reconciliación debe ser más que un abrazo, más que un saludo, es poder ver la naturaleza crecer en medio de edificios llenos de cemento, ver cómo cristianos, católicos, musulmanes, hindúes y de todas las religiones pueden vivir en un mismo espacio respetándose mutuamente, es el hecho de ir a un santuario y con respeto poder arrodillarse buscando una reconciliación con un ser superior aceptando los errores cometidos. Es expresarse libremente en las calles, creando obras de arte que antes no eran permitidas, es ver a nuestra ciudad, a nuestro país convertirse poco a poco en un lienzo listo para ser enmarcado con grafitis.

La reconciliación es reunirse con los amigos perdidos y arreglar las cosas de la mejor manera posible, recordar historias con los abuelos y pensar que dentro de cada persona hay un mundo, como dice el dicho colombiano ‘Cada uno lleva su cruz’ y qué mejor forma de ayudar que aceptando los errores propios y creyendo que más allá de los inconvenientes siempre habrá una solución que se dará por medio del perdón y la reconciliación.

FOTOGRAFÍAS: Elizabeth Martínez, Melisa Gamboa, CMM.


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