Videodrome

El poder de los medios de comunicación es inmenso, no precisamente por las ganancias que les dejen a los periodistas, pero sí por la capacidad de persuasión y manipulación que tienen frente a la audiencia. Pero ¿Qué influencia puede tener en nosotros los contenidos que vemos? Esta es la principal premisa de la película de David Cronenberg de 1983: Videodrome.

A diferencia de las demás entradas esta película no se cataloga como de terror, entra en más en el género de la ciencia ficción, pero por su contenido y por ser Cronenberg lo manejaremos desde los dos.

Antes que nada, la recomendación es para aquellos que se impresionen con facilidad; procuren comer ligero, muchas horas antes y prepararse para algo que nunca han visto.

En Videodrome conocemos a Max Renn, el dueño de una pequeña estación de televisión dedicada al porno y contenidos de violencia. Todo cambia cuando descubren Videodrome, una señal que muestra imágenes de una sesión de tortura y asesinatos de mujeres. A partir de este momento la ‘vida’ de Max no volverá a ser la misma.

Max será víctima de los contenidos de Videodrome, aquellas señales afectarán su forma de experimentar su ‘realidad’ y se volverá en una adicción tan dañina como placentera, muy similar a la que tenemos por los medios de comunicación.

Prepárate para ver escenas de sangre, especialmente la penúltima muerte donde los órganos se moverán y explotarán; verás cintas de vhs que tomarán vida, televisores que laten y respiran, caras que se transfiguran con los aparatos electrónicos y finalmente la imagen más recordada: Una ranura de piel en el estómago de Max que se asemejará a la entrada de un vhs.

Existe el dicho que ‘Los ojos son la ventana del alma’, con Videodrome Cronenberg nos demuestra cómo podemos fundirnos con el mundo del video a través de  nuestros sentidos y cómo una pantalla de televisión puede convertirse en la retina del ojo de la muerte.

Una realidad ficticia de la que no estamos tan lejanos, obviamente no hasta el punto que nuestros órganos exploten, pero sí de volvernos esclavos de la tecnología, si es que ya no lo somos. Ya lo podemos ver con las nuevas versiones de modelaje webcam de realidad virtual, donde se asegura que la experiencia es tan vívida como la real o en aquellas tardes que prefieren más Netflix que estar con su pareja.

Esto es lo que nos plantea Videodrome, una película que no está lejos de la realidad porque al fin y al cabo todo el mundo está sujeto a códigos, cada uno tiene sus percepciones y por eso no podemos confiar en qué es real y qué no.  Espero que la vean y juntos podamos decir: ¡Larga vida a la nueva carne!


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