Tiempo al tiempo

Tómate tu tiempo, lo entenderé, repiensa tu vida, yo en ella seguiré. Son diecinueve años y al día de hoy parecemos dos extraños. Quiero saber de ti y no puedo, quiero ayudarte, ese es mi único anhelo. Te mereces el cielo, el sol y la luna, pero en tus ojos yo soy la que quizás se ve oscura.

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La Niña

Tan buena la niña con los ojos abiertos y la boca cerrada.

Qué belleza de niña cuando está para curar corazones ajenos aún si el de ella sangra.

Qué especial la niñita que en todo momento responde cuando se le necesita.

La buena niña es la que antepone tus problemas a los de ella, que intenta estar para ti aún si nunca has estado para ella.

Rápida y ágil, la niña sabe qué decir, cómo decirlo y cuándo decirlo.

Pero qué buen corazón debe tener la niña si sus labios son fieles y sus pensamientos puros.

Ella es la niñita ideal, la de los sueños sanos, la de la sonrisa tenue, la que siempre se preocupa en las fechas especiales, la que lleva todo con inteligencia y siempre en los demás piensa.

Pero ¡Qué perfecta niña! Que a sus sueños aplasta y a sus ideas olvida por dar gusto a preferencias ajenas.

Así es la niñita, que ama sin amar, que está porque debe estar y que mientras con sus dulces ojos te mira su alma grita que te quiere devorar.


Desde lejos

Te despido desde lejos, con dolor en el alma por no acompañarte en tu partida. Con el recuerdo de tu saludo noble y tus palabras gratas. Con la marca de tu labial fresco en mi mejilla siempre que pasaba. Con tus manos frías en mis brazos deseándome un buen día. Con tu olor a dama envuelto en perfume.

Te despido desde tierras lejanas, deseando estar en tu adiós. Con el recuerdo de tus vestidos y tu cabello siempre arreglado. Con tus ojos que desde lejos me divisaban. Con tu cercanía para hacerme sentir feliz cuando nadie notaba mi tristeza.

Te despido con una disculpa, porque en nuestro último encuentro me despedí pronto para continuar con actividades banales que hoy en día no tienen sentido. Con la imagen de miles de fotografías y cámaras que te hicieron ser la que eras. Con la firme creencia que hasta el día de hoy nadie sabía lo mucho que significabas para mí.

Te despido desde lejos alma linda, porque una cuarentena me privó de asistir a tu adiós. Desde lejos enviándote oraciones y todo el cariño que puedo, porque desde lejos siempre me saludaste, porque desde lejos conocí tu morada. Porque desde lejos te lloré, te recé y te abracé.

Paz en tu tumba querida Beatricita. 


I spit on your grave – Saga

¡Feliz día de la mujer! Eso es lo que escuchan todas las mujeres cada año el 8 de marzo y si bien es cierto que a muchas les ha molestado que lo tomen como una celebración, es una fecha que no se puede pasar por alto. ¿Por qué? Simple, porque no se debe celebrar, se debe conmemorar. Es una pelea histórica por nuestros derechos y no debemos olvidar nunca a aquellas mujeres que murieron por ello y si necesitamos un día para hacerlo pues que así sea.

Después de una vaga encuesta con algunas mujeres que me rodean (25 en total) llegué a una conclusión bastante desalentadora: Todas, absolutamente todas habían vivido algún caso de acoso sexual. Lamentablemente en muchos casos el acoso pasaba a ser abuso, dejando marcas no solo físicas, sino psicológicas.

Entonces, llega el 8 de marzo y me despierto sin saber por qué habría que celebrar ser mujer ¡Carajo! Si es que sufrimos cada mes con dolores insoportables y aquellas que son valientes y han tomado su decisión de tener hijos deben aguantarse todo lo que conlleva un antes del parto, el parto y muy probablemente una depresión posparto; no podemos usar falda sin recibir algún comentario grotesco y esto es solo por poner algunos ejemplos.

Y fue allí cuando viendo a los ojos de mi madre, una mujer luchadora (como la gran mayoría), fuerte y perseverante que decidí cambiar la rutina de flores, chocolates y tarjetitas del día de la mujer. Desayunamos juntas y nos ubicamos cómodamente y fue allí donde la convencí de ver una película ‘de terror’ de esas que ella tanto odia.

¿Cuál fue mi premisa?: “Mami es de una chica que cobra venganza porque la violan”. Con solo esas palabras mi mamá aceptó, vimos una película que yo ya había visto por supuesto y es por la que hago esta humilde reseña: I spit on your grave o en Latinoamérica conocida como: Dulce venganza.

La película lanzada en 2010 es un remake de la de 1978, de allí parte toda esta saga dirigida la primera y segunda parte por Steven R. Monroe y la tercera por R.D.Braunstein. Con temática de violación y venganza presenta la historia de una mujer que por distintas situaciones en cada una de las películas, termina siendo violada y casi asesinada por un grupo de hombres. Actualmente existe una cuarta película, la cuál no mencionaré pero es importante conocer.

Más allá de los acontecimientos que llevan a la violación, el momento más importante de las películas se da cuando la mujer renace entre la muerte física, emocional y psicológica, solo para tener el placer de buscar a sus victimarios y vengarse de ellos.

Las escenas de violación varían en cada una de las películas y aún siendo visualmente tan impactantes no llegan a mostrar lo que sufre una verdadera víctima de violación. En las 3 películas los violadores son personas desconocidas que se aprovechan de la soledad, inocencia y fragilidad de la mujer, la cual deja claro que estas características no la hacen más débil para cobrar venganza.

En la vida cotidiana la mayoría de casos de violación son realizados por personas cercanas a la víctima, familiares, amigos, novios, esposos y existe una tasa baja en los que son desconocidos. Este vínculo que la víctima pueda tener con el victimario es lo que me hace pensar qué tan retorcida puede estar la mente de una persona para lastimar a alguien con la que ha entablado algún tipo de relación cercana.

¿Quién determina el poder que pueden tener sobre ti? ¿Por qué considerar a la mujer como otra propiedad? Y sí, la publicidad, los medios de comunicación y demás se han encargado de objetivizarnos, pero más allá de ellos, nosotras mismas hemos permitido que esto suceda y con esto no estoy diciendo que deberíamos vengarnos de todos, ni que sea nuestra culpa, pero sí protegernos entre nosotras y no clavarnos el puñal en la espalda la una a la otra.

Todas las películas transcurren en espacios alternos, la primera en una cabaña alejada en el bosque, la segunda ya muestra otra problemática social: la trata de personas, desarrollándose en un país extranjero y la tercera en varios lugares. La diferencia es que entre la primera y la tercera hay una conexión temporal y de protagonista, mientras que la segunda película es de una mujer diferente.

En algunas ocasiones querrás apartar tu vista de la pantalla, ya que la venganza que cada mujer realiza es lo suficientemente sangrienta como para hacerlo. Sin embargo, deja la sensación que nada se compara a lo que le hicieron a la víctima.

I spit on your grave, sin duda es una película que todos deberían ver, sin importar su género, porque así podremos ser más conscientes de nuestras acciones y recordar que todo lo que hagamos, tendrá consecuencias.

*Es importante recalcar y hacer mención honorífica a una película que se relaciona con este flagelo directamente: Irreversible de Gaspar Noé. Si tienen las agallas véanla.


Karma

No te preocupes, no te afanes. Tú no tienes que ser el juez.

Anda tranquilo por la vida sin desear el mal, que si de culpar se trata, la vida misma se encargará.

La lluvia que cae pronto fluirá y con ella los malos pensamientos, la mentira y la maldad.

El valor y la amistad son lo que más tiene calidad y sí el maligno viene a querer lastimar lo único que encontrará será un corazón lleno de bondad.

No juzgar, no remilgar, que lo que por agua viene, por agua se irá.

El karma es inevitable y entre las piedras y árboles te encontrará, procura recibirla con una sonrisa y con valor disimular, porque aquellas acciones que cometiste, lamentablemente las tendrás que pagar. 


El aguante

Bien dice el dicho que al que le caiga el guante, que se lo chante.

En esta vida hay que soportar bastante,

respirar profundamente y seguir adelante.

Pretender que todo está bien aún cuando tienes un dolor aplastante.

Soportar injusticias y sonreír con el aguante,

porque aunque la ciudad esté gris y la gente ya no te vea importante

debes seguir pensando que tú eres lo más brillante.


Faith

Hay momentos de debilidad, momentos de amargura y de tristezas, pueden poner en duda mis creencias pero no mi fe.

Mi amor es inmenso por aquel que dio la vida por mí; cuido, amo y respeto lo que ha dado por salvarme, cada gota de su sangre derramada, cada lágrima que por su mejilla cayó,cada engaño, cada farsa que recibió, todo lo que intentaron para verlo caer.

Pero se levantó, resucitó, su amor inmenso fue el que nos dio, con bondad, con perdón, con su humilde pero gran corazón.

Así es mi Jesús, mi santo y salvador, el hijo del padre concebido por la virgen Maria, aquella que me cuida cada día. Amén, amén y amén que repitan los coros celestiales que no habrá dicha mayor que vivir con su compañía, que verlo y sentirlo en el alma, esa es la mayor alegría. 


Del amor al horror

Chipaque, 1994. Desde pequeños nos educaron con cuentos de hadas, princesas, príncipes y castillos. Así educaron a Sandra, una mujer que vivía en un paraíso con olor a guayaba y ají, que sufrió maltrato físico por parte de sus padres y buscaba una salida. Nada mejor que aquel príncipe vestido de verde camuflado para salvarla de aquel sufrimiento. Ella aceptó irse con él y dejar su paraíso atrás para acompañarlo a una travesía al infierno. 

Toda la familia de Sandra estuvo en la boda, que más que una celebración fue una despedida para desearle un buen camino hacia Chipaque, donde viviría con su príncipe. El día del matrimonio ambos se besaron, declararon y profesaron su amor ante Dios, pero cuando Sandra no veía su amado príncipe profanó su matrimonio ese mismo día con su mejor amiga, una traición, simplemente un gran dolor, que ella por ser el día de su fiesta, decidió omitir y seguir adelante con los planes de estar con el que era ahora su esposo y dejar como villana a su mejor amiga absolviéndolo a él de cualquier tipo de culpa. 

Cuando llegaron al pueblo, encontraron su nido de amor, pero allí no estuvieron solos por mucho tiempo, pues desde antes de viajar, Sandra ya estaba embarazada. 

La traición pasó a ser el día a día, el trabajo del príncipe le permitía viajar, dejando a Sandra ya no con uno sino con dos hijos, una niña y un niño, que compartían felices y jugaban con perdices, pero que huían de su madre cuando esta enfurecía al enterarse de los engaños de su marido y buscaba venganza con sus propios hijos. 

Los niños lloraban y se escondían, solo cuando llegaba su padre salían, pero al reclamar por la violencia de su madre, el hombre pasaba de ser un príncipe a una bestia y arremetía contra Sandra, preguntándole por qué lastimaba a sus hijos. 

Ella, por su parte realizaba la contrapregunta, interrogándolo por su paradero, el labial que llevaba en su uniforme y el olor a perfume barato de mujer que salía de su cuerpo. En ese momento los niños volvían y se escondían pues sabían que era el turno de su padre, el príncipe debía volverse una bestia, pero no con ellos, con su madre. 

El hombre no discutía ni objetaba con Sandra, simplemente la golpeaba con la esperanza que ella no volviera a hacer preguntas sobre sus infidelidades. 

De una situación tan dolorosa que no pasaba una, ni dos, sino varias veces y donde no se sabían quiénes eran los culpables y quiénes las víctimas se podría suponer que tendría un final acelerado, un divorcio o algo peor. Pero no fue así, ambos se habían prometido el uno al otro durante toda una vida y se empeñaban en que así fuera. 

Cuando pasaron los años, los niños crecieron y Sandra y su esposo siguieron juntos, aguantándose, sin saber si era amor, costumbre o miedo a la soledad. Los niños ahora eran adultos y eran exitosos, cada uno forjó la vida que quiso y ambos fueron profesionales. Pero aún con ellos fuera del hogar, las peleas entre Sandra y su marido no disminuían, la única diferencia era que la violencia del esposo ya no era física, era verbal. 

Los hijos intentaron hablar con sus padres, para mostrarles que había soluciones y que no eran sano que estuvieran unidos. Pero ellos, no aceptaron la sugerencia, simplemente continuaron juntos. 

Tanto, que hasta el día de hoy, siguen juntos, unidos, sin saber la razón, pero sí tolerándose un poco más que antes. Sin embargo, el pasado les dejó secuelas, al hombre con una actitud cansada y enfermedades generales, a Sandra problemas psicológicos y unos ojos que ya no brillan igual que antes. Una familia unida y rota a la vez, con momentos felices que logran empañar aquellos ruidos que tanto los lastimaron. 

Cada uno labra su destino, pero podemos tomar las riendas de nuestra vida en cualquier momento y decidir lo que es mejor para nuestra tranquilidad. El amor se puede disfrazar y muchas veces se puede confundir, pero lo que es claro es que la violencia en cualquiera de sus presentaciones no es una muestra de este. La vida es corta y hay que vivirla plenamente, para amar primero debemos aprender a amarnos nosotros mismos.

El que siempre ha sido

La Mesa, 2011. En todo el pueblo conocen a Milton, no hay una persona que no sepa dónde vive, a qué se dedica y cuáles son los negocios que tiene. Pero no es de ahora, es de siempre. El padre de Milton cazaba con presidentes, se codeaba con la crema y nata de la sociedad y se preocupó por dejarle un legado a sus hijos, a todos los 10, pero el que mejor lo supo aprovechar fue Milton.

Cuando era joven era reconocido por su buen físico, por su actitud ganadora y su coquetería con cualquier muchachita que se le pasara por el camino, sin importar la edad, la etnia o los apellidos. Poco a poco fue creciendo y su actitud dio frutos, con los contactos de su padre logró llegar a grandes cargos políticos procurando no precisamente por el bienestar de la comunidad.

El padre de Milton era un hombre muy varonil y poderoso que trataba a su esposa no siempre de la mejor manera y llevaba a sus hijos a eventos sociales solamente para que tuvieran buenas relaciones públicas, que tal como él pensaba les iba a funcionar en el futuro. Cuando el padre murió, todas las propiedades se repartieron entre los hijos, pero Milton siendo un poco más perspicaz que los demás se quedó con el mejor ganado, la mejor tierra y por supuesto las amistades de su padre.

La primera acción de Milton cuando tuvo poder fue promocionar todos aquellos sitios donde las mujeres se presentaran como objetos sexuales ante los hombres, cada lugar él lo inauguraba y compartía junto con familiares cercanos la dicha que tanto su padre como él mismo habían construido.

Poco o nada se puede decir de la honorabilidad de Milton, lo único que era cierto es que sus relaciones y finanzas subían proporcionalmente. Pero en el corazón nadie manda y cuando llega un dueño es difícil evitar lo inevitable.

A la vida de Milton llegó Carla, una hermosa mujer que se enamoró perdidamente de él, ella le ofreció su amor, su compañía y su paciencia. Esto fue lo que lo enamoró a él, que ella no quiso cambiarlo, lo aceptó como era y fue así como ambos contrajeron nupcias.

Pasaron algunos años y Milton por su amor a Carla cambió su forma de ser, pero quien ha sido no deja de ser y en este caso no sería la excepción. Milton al poco tiempo volvió a ser aquel hombre que buscaba señoritas, que encantaba damiselas y que llegaba tarde a su hogar.

Carla ahora embarazada le decía que ella lo amaba y que ahora él debía pensar no solo como hombre, sino como padre, que tomara el ejemplo que el de él le dio.

Esto fue suficiente para que Milton tuviera un poco más de fortaleza y formara durante años una relación exclusiva con Carla y pudiera dedicarle tiempo a sus tres hijos. Milton cuidó de ellos y Carla le brindó todo su amor.

Pero nada dura para siempre y cuando la vida quiere cambiar el rumbo lo hace sin preguntar. Carla sufrió una enfermedad mortal que acabó con su vida en pocos días, pero para gusto de ella fue cuando ya era mayor, cuando les había dado sus mejores años a sus hijos y a Milton. Ella murió tranquila, sus hijos la lloraron y Milton ahora un anciano la enterró.

Pasaron dos semanas en las que los hijos de Milton lo acompañaron en aquella casona donde vivía con Carla, pero cada uno debía volver a sus quehaceres, así que se despidieron de él y lo dejaron en aquel pueblo que lo veneraba con el recuerdo de una mujer que lo amaba.

Cuando pasaron dos días de la partida de los hijos, Milton empezó a sentir la soledad, una compañera con la que nunca había tenido que compartir y que definitivamente no le gustaba. Fue así como terminó su luto.

Milton decidió pararse de la cama, afeitarse, cambiarse, perfumarse y salir a la calle a recorrer cada esquina y encontrar aquellas señoritas que eran sus amigas fieles, aquellas que nunca lo abandonarían y siempre estarían dispuestas a abrir su cuerpo y corazón a él.

Desde ese día Milton volvió a ser el que era o quizás el que siempre debió ser, fiel a sí mismo, a su pensamiento, a sus gustos, a su vida, una en la que él era el rey rodeado de súbditos y concubinas.

La vida da muchas vueltas y cada uno recorre un camino distinto, pero si en algo no podemos mentir es en nuestra esencia, somos lo que hemos sido y en ocasiones por más que debamos cambiar volveremos a ser lo que queremos ser, porque a veces el que siempre ha sido, no deja de ser.


Por ti

Güepsa, 1965. Dicen que cuando un hombre se enamora de verdad puede llegar a perder la cordura, pero solamente cuando lo siente en el corazón, porque podrán haber miles de amoríos pero un solo verdadero amor. Ciro es uno de ellos, es muy distinto a los hombres de su región, él no es machista, por el contrario ama a las mujeres, bueno a una en particular.

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