Tan buena la niña con los ojos abiertos y la boca cerrada.
Qué belleza de niña cuando está para curar corazones ajenos aún si el de ella sangra.
Qué especial la niñita que en todo momento responde cuando se le necesita.
La buena niña es la que antepone tus problemas a los de ella, que intenta estar para ti aún si nunca has estado para ella.
Rápida y ágil, la niña sabe qué decir, cómo decirlo y cuándo decirlo.
Pero qué buen corazón debe tener la niña si sus labios son fieles y sus pensamientos puros.
Ella es la niñita ideal, la de los sueños sanos, la de la sonrisa tenue, la que siempre se preocupa en las fechas especiales, la que lleva todo con inteligencia y siempre en los demás piensa.
Pero ¡Qué perfecta niña! Que a sus sueños aplasta y a sus ideas olvida por dar gusto a preferencias ajenas.
Así es la niñita, que ama sin amar, que está porque debe estar y que mientras con sus dulces ojos te mira su alma grita que te quiere devorar.